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Acondroplacia (Enanismo) en el Perro

Martes, 24 Febrero 2015 14:37 Escrito por
Acondroplacia (Enanismo) en el Perro

Es una enfermedad que padecen casi todos los mamíferos, y se observa preferentemente en perros finos de raza pura, principalmente Malamutes de Alaska, aunque se reportan también en otras razas.

El descubridor de esta anomalía fue Louis Xavier Edouard Leopold Ollier (1830-1900) y en el hombre se reporta como una forma típica de Dwarfismo (Estatura pequeña = Enano). Esta alteración se hereda de un gen problema que no esta ligado a un cromosoma sexual y que es dominado por un gen normal, lo que indica que puede producir enanismo tanto en machos como en hembras.

Orinarse dentro de casa

Domingo, 15 Febrero 2015 14:47 Escrito por

La costumbre de algunos perros de orinar dentro de casa, puede obedecer a la necesidad de marcaje territorial (en el caso de machos dominantes), al hecho de tener cerca una hembra en celo o a otros motivos. Estos perros, en sus paseos diarios, que normalmente suelen ser de 2 ó 3 veces, juegan y hacen sus necesidades y, el orinarse dentro de casa, suele ser una conducta aislada o puntual.

Todos conocemos el incuestionable potencial intelectual del perro, pero... ¿Alguna vez te has preguntado cuál es la raza más inteligente?

Publicamos aquí el listado completo de razas, según un trabajo del psiquiatra canadiense Stanley Coren -basado en encuestas y entrevistas con más de 200 Jueces e Instructores afiliados al American Kennel Club-, y presentado en 1994 en el libro The Intelligence of Dogs (La Inteligencia de los Perros).

En el artículo anterior hemos comentado una serie de conductas distintas y características del sexo de nuestro amigo. Estas y otras conductas, se acentúan cuando nuestro perro se encuentra en el territorio. Así, la agresividad territorial del macho es superior a la de la hembra, la ordenación territorial actúa, en mayor medida, a favor de ella y los cachorros solo se sienten seguros cuando están protegidos y dentro de los límites territoriales.

Hasta ahora, he hablado de las primeras etapas de la vida de nuestro Truco como si todos los perros fuesen iguales. Básicamente lo son pero, sus diferencias en cuanto a comportamiento, vienen impuestas por la raza, individuo y sexo. En todos los libros que escribo, tiendo a estereotipar el comportamiento canino en el individuo de la raza Pastor alemán no tanto porque sea el más numeroso como porque esta raza, es la número dos en todas las disciplinas en las que es empleada. 

Este perro no es el primero en nada pero es el segundo en todo, es decir, puede ser empleado en defensa y como lazarillo, en rastro o en guarda, en caza o en pastoreo, en labores policiales o como canguro para niños. 

Aparte de la utilidad de esta raza, está la "deformación profesional" del escritor que suscribe que, en sus ratos libres, cría ejemplares de Pastor alemán. En mi consulta de comportamiento atiendo a toda clase de perros y eso me lleva a la conclusión de que el que menos guerra da es este buen pastor.

No hay tanta diferencia, en cuanto a comportamiento, entre individuos de distinta raza como entre macho y hembra de la misma. Esto ocurre entre todos los mamíferos, incluidos nosotros, y está marcado por el dimorfismo sexual de la especie (1). 

Las conductas de macho y hembra obedecen a la necesidad de adaptación, son siempre complementarias y hacen pensar que si la hembra hace esto o aquello o el macho lo otro, se están comportando de la mejor forma posible cara a la evolución. 

Darwin decía que si un individuo, de cualquier especie, está aquí y ahora es porque está adaptado y elegido por la Selección natural que no es ni más ni menos que la supervivencia del más apto.

Cuando doy clases de Etología y caigo en la tentación de extrapolar conductas universales a la especie humana, invariablemente soy acusado de machista por mis alumnas. Trato de explicar, sin éxito, que las conductas de otorgamiento de cuidados parentales de las hembras son tan importantes como la consecución de recurso y esfuerzo de emparejamiento del macho ya que al final, el esfuerzo reproductor de los dos, es el mismo. 

Truco y Kika: no somos iguales

En nuestra sociedad humana, en la cual se integra la canina, el machismo y el feminismo actúan como corrientes mediáticas en cualquiera de nuestras actuaciones. Es lógico que esto ocurra debido a la evolución de nuestro intelecto pero, lo que no entiendo es que se regañe a un perro por licitar conductas altamente competitivas o a una perra por someterse al líder de la manada. Ambos están haciendo lo que deben y a ellos, nuestras corrientes filosóficas, les importan un pito ya que solo tratan de buscar las mejores soluciones a los problemas de supervivencia y reproducción.

El macho Truco y la hembra Kika

Las conductas a las que me refería antes, las sexualmente dimórficas, aparecen pronto en la vida de nuestros cachorros. Cuando acaba el periodo crítico, ya comenzamos a notar diferencia comportamental entre Truco y Kika... ¿Por qué?. Porque comienzan a entrenarse en las habilidades necesarias para llegar a adultos de distinto sexo. 

Normalmente nuestros niños, cuando empiezan a jugar, lo hacen con un palo, espada u otro objeto ofensivo. Tampoco tienen empacho en probar su capacidad de depredación frente a un compañero de juegos atizándole con su arma. Se están preparando para competir. Nuestras niñas tienden a inventar juegos más apacibles en los que los muñecos (simulacros de cachorro), son objeto de incipientes cuidados parentales así como el juego de "casitas" que no es más que el aprendizaje de su "ordenación territorial". ¿Esto es malo?. Considero que en ninguna especie es perjudicial que el individuo estimule el aprendizaje de los patrones de conducta necesarios para su supervivencia. Lo malo es convencerlos de que no hay otras formas de conseguir el éxito, sobre todo en la humana.

¡Dejadme solo!

Esta frase, en España, es muy utilizada por el que pretende enfrentarse, en solitario, al peligro. En el Arte de la Tauromaquia es empleada por el Maestro matador (líder de la cuadrilla) cuando, después de tentar al toro, averigua el peligro que el animal realmente posee y decide enfrentarse a él para realizar "la faena". 

El torero, en este caso, actúa como el Alfa de manada que percibe la amenaza de un intruso en el territorio. Su obligación de líder es comenzar el combate en solitario protegiendo a sus hembras y cachorros de la depredación e incluso, de su propia sustitución.

Si el lector posee más de un perro observará como es el individuo Alfa el que trata de llegar antes a la situación de conflicto. Cuándo alcance el objetivo tratará de apartar a los más débiles de su manada, solo que en su lenguaje, con un mordisco de aviso.....¡Dejadme solo!.

Normalmente esta conducta la presentan los machos. Son más grandes, competitivos y su Testosterona se manifiesta con más facilidad. Cuando el macho se retira para dejar sola a la hembra, debemos pensar que es esta la Alfa de la manada. Suele pasar cuando es la hembra la que cría al macho desde cachorro y, aunque su tamaño sea menor, la antigüedad en el territorio se ha convertido en un potente factor de dominancia.

Los machos de esta forma, van aprendiendo a "invertir" en su progenie ya que, al fin y al cabo, son los portadores de sus genes mientras las hembras se convierten en el último bastión defensivo de sus cachorros y de su propio territorio.

Aprendiendo a seleccionar

Nuestra Kika va acabando su periodo juvenil y va entrando en un estadío fundamental en la vida de cualquier animal: la reproducción. Para ello ha sobrevivido impidiendo la depredación y buscando recurso. Sus genes le empujan a buscar el compañero ideal, el que posea el mejor material de transmisión para unirlo al suyo e inmortalizarse en la generación siguiente.

Decía en artículos anteriores que nuestros cachorros de ambos sexos, a partir de los cuatro meses ya habían comenzado a licitar conductas sexuales mas o menos molestas para la sensibilidad de algún dueño. Ahora, la protagonista de la primera fase de la reproducción es nuestra perra ya que tratará insistentemente de "elegir pareja" y, casi siempre en contra de nuestras preferencias.

Fisiológicamente no es recomendable que se aparee hasta su segundo o tercer ciclo estral ya que, en el primero (sobre los 10 meses) su organismo no ha completado el crecimiento y madurez. Aún así, ella tratará de conseguir su máxima eficacia genética o éxito reproductor (2) intentando copular en el primer celo. 

Esta insistencia y la falta de acuerdo con su dueño en la elección del semental adecuado serán casi siempre el primer motivo de desavenencia entre Kika y usted. Quizás a ella no haya tenido que recordarle las jerarquías como a Truco pero seguro que tratará de buscar novio en contra de nuestras preferencias, ¿Por qué?. Cuando nosotros elegimos pareja para nuestra perra, lo hacemos en base a unos parámetros humanos. Debe ser el hijo de Tal o Cual campeón, tener los ojos más o menos oscuros, el color del manto fuerte o difuminado y un montón de caracteres fijados por los jueces en los patrones estándar de los clubes. En esta selección nos olvidamos de algo fundamental y es que los verdaderos especialistas en perros no son los jueces, son las perras.

La Selección sexual es un tema tan apasionante que los mejores etólogos han gastado parte de su vida en tratar de responder a la pregunta. ¿Por qué la hembra elige a ese macho y no a otro?. Sus teorías son tan hermosas y geniales como la de Fisher: la hembra selecciona a los machos más vistosos para que sus hijos también sean seleccionados y ella de esa forma sea una madre y abuela feliz con mucha descendencia.

Moller en 1991: la simetría de los machos es un buen exponente de su capacidad para cazar u obtener recurso y por lo tanto, un macho simétrico será el seleccionado.

Zahavi en 1977 - Teoría del Handicap: Si un macho tiene un problema y, a pesar de él sobrevive, ese es el mejor. Hay un muchas más y casi todas se adaptan más a una especie que a otra sin excluirse pero en resumen, nuestra Kika seleccionará al macho que posea mas recursos, otorgue mejores cuidados parentales a los cachorros y tenga un status social elevado.

Todos estas exigencias de Kika se resumen de esta forma: ella busca al macho más apto, el que mejor resuelva los problemas de supervivencia y reproducción.

Grave problema el planteado por Kika en contraposición a las recomendaciones de los jueces del Club. Todos los criadores hemos visto con desesperación como nuestra perra hacía caso omiso del caro semental y terminaba siendo inseminada a la fuerza ante su insistencia en pelearse con él. Nuestra Kika es capaz de despreciar al Campeón y ofrecer su monta a un chucho callejero. 

Su elección es la adecuada, no le quepa al lector la menor duda, pero nosotros despreciamos la Selección Natural a cambio de otorgarle cuidados, evitarle la depredación y solucionarle los problemas de recurso. Sin esta ayuda, quizás Kika no estuviese entre ese 20% de elite que llegan sanos a la reproducción cuando se encuentran en libertad. ¡Cosas de la Simbiosis!.

¿Por qué Truco monta a cualquier hembra y Kika es tan exigente?

Creo que el lector habrá averiguado la respuesta global a esta pregunta pero, yo quiero desmenuzarla en aras de la perfecta comprensión de nuestros compañeros de viaje.

En primer lugar, el macho de la especie canina es poligínico, es decir, en libertad su sistema de emparejamiento ideal sería el de varias hembras para él solo. Esto no quiere decir que lo consiga ya que la hembra se encargará de que el padre de sus cachorros invierta en ellos todo su recurso, protección y cuidados.

En segundo lugar Kika, como se dice en Etología, es un recurso escaso. En la Facultad hicimos los cálculos aproximados de las hembras que podían ser preñadas por un solo semental a lo largo de su periodo activo y resultó que un solo perro podría haber preñado a todas las perras que han nacido desde que se formó la especie sin más requisito que el de la fertilidad de todos sus espermatozoides. Kika solo podrá concebir unos 160 cachorros en toda su vida frente a los casi infinitos de Truco. El óvulo de Kika debe ser "mimado", los espermatozoides de Truco tienen poco valor porque hay muchos, la eficacia genética de Kika se basa en que esos pocos cachorros sean de la mejor calidad y la de Truco en tener muchos. 

Como dato curioso, en nuestra especie pasa algo parecido ya que un macho puede fecundar a todas las hembras nacidas desde Eva mientras una mujer solo puede concebir un máximo de 30 hijos. ¿Acaso el lector piensa por esto que somos los varones los seleccionados por la mujer y no los "conquistadores"? ¡Acertó!. 

El tema de la reproducción y de las conductas sexualmente dimórficas es tan importante en la vida de nuestros perros que merece una ampliación en siguientes artículos.

 

(1).- El dimorfismo sexual de una especie es la relación entre el peso del macho y el de la hembra. Aparte de esta diferencia corporal, aparecen conductas diferenciadas entre ambos especímenes. A esas conductas se les llama: sexualmente dimórficas.

(2).- La eficacia genética mide la capacidad que tiene un individuo para transmitir sus genes a la siguiente generación. Es una función de la Aptitud.

Nuestro buen Truco ha comenzado a cambiar la boca de cachorro por la definitiva, sus conductas lúdicas y de exploración son cada vez más intensas, el miedo a lo desconocido hace que sus cerdas dorsales se ericen con frecuencia ante una situación novedosa, y su carácter ya es más que un boceto. ¡Está entrando en su periodo juvenil, es todo un adolescente!.

Aún cuando en este artículo solo toque las primeras etapas vitales de nuestro perro, pienso que será el más complejo en su exposición ya que, los cuatro principales meses, en la vida del animal, son estos primeros que pasará con usted.

Debemos tener en cuenta que cada perro tiene un papel a desarrollar en la convivencia con su dueño. Así, el que va a ser utilizado como guarda personal, defensa o trabajo deportivo debe ser "modelado" con otros parámetros que los del animal de compañía pero, dado que la mayoría de estos simpáticos cachorros van a caer en manos de familias normales sin excesivas pretensiones de especialización, detallaré el método más lógico-científico en la cría de nuestro amigo y que no se oponga en absoluto, al destino que, en su día, queramos darle. Quiero decir que, esta crianza, es la deseada como base para cualquier especialización futura.

El primer y principal trabajo consiste en enseñarle a nuestro cachorrito cual es su territorio y su puesto en el escalafón familiar. Él necesita, como nosotros, un rinconcito de privacidad propio dentro de todo el territorio de la "manada". Cuando entre en casa, enséñele cual es el sitio donde debe dormir, comer y ponerse a salvo de los niños propios y ajenos, esconderse de las visitas y eliminar el estrés que, cualquier perro-bebé, necesita con elevada frecuencia. Tenga en cuenta asimismo, que ese será su sitio hasta que cambiemos de casa y no trate, por falta de planificación, de cambiárselo caprichosamente.

criando a mi perro

Su puesto en la jerarquía familiar tratarán de enseñárselo los humanos más pequeños sin que usted deba impedírselo. Quizás la única precaución que deba tomar es prevenir que los "profesores" atenten contra la integridad física del perrito, dejándolo lisiado, en el propio afán de su magisterio. No solo es aceptable que los niños jueguen con el cachorro, hasta cansarlo, sino que lo preconizo. 

La evidencia clínica enunciada por el etólogo español Xavier Manteca, muestra que, perros que no han tenido contacto con niños en los primeros meses de vida, son responsables en el futuro de conductas agresivas hacia ellos. Piense el lector que un niño es un cachorro humano y, por más que nos declaremos amantes del perro, su integridad es objetivo fundamental en el otorgamiento de nuestros cuidados parentales y que, cualquier atisbo de agresividad del cachorro hacia un menor, debe ser erradicado con contundencia. 

En la vida del perro distinguimos varios periodos o etapas vitales:

  • Periodo neonatal. 
  • Periodo de transición.
  • Periodo de socialización o crítico.
  • Etapa juvenil.
  • Periodo de madurez. Si el perrito nos ha sido vendido por un buen criador estará en el de transición o en el de socialización y, su carácter habrá sido modelado por él y por la perra. En este tiempo no debemos tratar de adiestrarlo ni enseñarle nada que requiera esfuerzo ya que es como un bebé al que no se le puede exigir que resuelva ecuaciones. Insisto en que solo debemos educarlo en la jerarquía y el territorio. Si el perro crece, sin tener claros estos conceptos, será un animal inestable y potencialmente peligroso.

Aparte de la inestimable colaboración de los infantiles profesores aficionados, nosotros, sus dueños adultos, trataremos de estimular su gregarismo y enseñarle su sitio y forma de actuación en nuestra familia.

A la hora de comer

El perro siempre debe comer en el mismo sitio y a la misma hora mientras dura su crianza. Jamás se le debe dar ningún alimento fuera de su escudilla o mientras comemos nosotros ya que esta sería la mejor forma de hacerlo un maleducado pedigüeño. La regularidad en la hora viene impuesta por su respuesta fisiológica. El perrito tiende a defecar pasados diez o veinte minutos de su comida. Sabiendo esto, no tenemos más que llevarlo, a esa hora, al sitio donde queremos que defeque de ahora en adelante. Cuando lo haga, alábelo siempre con las mismas palabras y en el mismo tono. ¡Muy bien! o ¡Bravo!.

Mientras se le suministra el alimento, los miembros de la familia y concretamente los niños, deben acariciarlo y jugar a quitarle la comida para posteriormente, devolvérsela. Con esto conseguiremos dos objetivos. El primero es aumentar la voracidad del animal incidiendo en su capacidad de alimentación per se (1) evitando uno de los problemas molestos para el dueño que ve inapetente a su perro adulto. El segundo es demostrar al cachorro que él se alimentará cuando nosotros queramos y no cuando le apetezca. Esta práctica de otorgamiento de recurso es una de las bases de la jerarquización temprana al igual que el suministro controlado del agua.

Algunos cachorros de tres o cuatro meses y de carácter excesivamente dominante, tienden a gruñir cuando tratamos de retirarle la comida. En ese caso, se le retira con más brusquedad a la vez que le golpeamos ligeramente en el hocico. Solo se le dejará comer cuando acepte este juego, incluso con los niños. Tenga en cuenta que, a esta edad el cachorro tiene muy poca capacidad de agresión y casi ninguna de provocar una lesión.

Cuando acepte de buen grado esta jerarquización, lo dejaremos comer a la vez que lo acariciamos y lo premiamos con la voz. Los niños, si los hay, deben estar siempre presentes en estas manipulaciones e intervenir como actores principales de la comedia.

Enseñándole la negación

El cachorrito aprende con facilidad a detectar el estado anímico de su dueño pero es necesario, enseñarle una palabra que él asocie a nuestro descontento. Esa palabra es. ¡NO!. Hay que dársela en un tono mas elevado que la de ¡Muy bien! y si pensamos que no la asocia con rapidez, la acompañaremos de un ligero golpe en el hocico (siempre con la mano).

Cuando crezca y, si le regañamos siempre por las mismas cosas y castigamos por los mismos desastres, conseguiremos que el perro entienda el bien y el mal sin tenérselo que explicar todos los días y de forma más contundente.

¿No puedo adiestrarlo en ninguna orden?

Bajo ningún concepto debemos enseñarle habilidad alguna hasta que haya completado su madurez psicofísica. Eso no quiere decir que no lo estemos educando constantemente en sus órdenes básicas como son el conocimiento de su nombre, la llamada y la sugerencia de que se retire a su sitio y no moleste.

Enseñándole su nombre

Debemos nombrar a nuestro perro con una palabra seca, sonora, corta y en las que aparezcan, a ser posible, las consonantes K, R, T y las vocales A , O. Diversos experimentos demuestran que una palabra onomatopéyicamente correcta, facilita enormemente la capacidad de comprensión y adaptación al lenguaje humano del perro. Uno de mis perros, Roco, ha llegado a entender cerca de cien vocablos (en diez años) pero he tenido que enseñarle, por ejemplo, que los pájaros de mi aviario se llaman KIKOS y la leña que él debe aportar a la chimenea son TRONCOS. Si le digo "Troncos a los kikos" comenzará a llevar leña al aviario hasta que lo felicite y libere de la orden. Esto parece cosa de brujas pero, realmente, es un condicionamiento básico aunque mantenido durante diez años.

Supongamos que hemos decidido que nuestro protagonista se llame, de ahora en adelante, TRUCO. Vamos a enseñarle a que venga y contacte con nosotros cada vez que emitamos ese sonido.

Llamando a "Truco"

Para enseñar a nuestro cachorro a que venga cuando nosotros querramos, debemos utilizar el Condicionamiento Operante, es decir, vamos a hacer una adquisición de hábito basada un poco en la paciencia y un mucho en la Ciencia. Llamaremos al perro con voz suave y jovial (nunca lo llame para castigarlo), acompañaremos la voz de ¡Truco! con unas palmadas mientras nos inclinamos hacia él y esperaremos a que "se le ocurra" venir.

Cuando esté a nuestro lado lo acariciaremos efusivamente e incluso, le daremos una pequeña porción de golosina. Para este trabajo necesitamos que el animal tenga hambre y que la golosina sea lo suficientemente pequeña para que no se sature su instinto de alimentación. Se sorprenderá de lo rápido que aprende a venir y de lo "listo" que es el alumno.

Supongamos que ya viene cada vez que lo llama pero que no toma contacto con usted, es decir, no llega a tocarlo sino que se mantiene medio metro alejado de su pantalón. Dejaremos de acariciar y acercaremos la golosina a nuestra ropa hasta que el hambre y la necesidad de caricias lo venzan y toque nuestra pierna. Inmediatamente le suministraremos su premio y le diremos: ¡Truco, muy bien!. Pocas repeticiones bastan para que lo entienda.

Insisto en que nunca llame al perro para castigarlo porque destrozaríamos, para siempre, el trabajo. Si hace una faena y, al llamarlo viene, debemos premiar su acción y olvidar la fechoría. Por otra parte, si decide castigarlo, no lo llame, vaya hacia donde está él y regáñelo con el ¡NO!.

¡No molestes, vete a tu sitio!.

Si desde que llegó a casa él tiene una manta, transportín, rincón o cualquier "pequeño territorio" donde se sienta a cobijo de calamidades, coma, duerma y se tranquilice, observará que la conducta de "retirarse" la ejecuta con espontaneidad. Solo tiene que inventar una palabra como ¡SITIO! y hacérsela llegar mientras él se retira. Cuándo se eche en su rincón, alábelo con ¡Muy bien, SITIO!. No se preocupe del tiempo que tarde en aprenderlo ya que usted está grabando en su "disco duro" palabras imborrables a lo largo de su vida.

En el siguiente artículo veremos la segunda fase de la educación de su cachorrito cuando este se acerca a su adolescencia. Mientras tanto no se canse de jugar con él y sobre todo, no impida que cualquier niño se le acerque e incluso lo toque y juegue aunque no sea de su familia.

 

(1) Los perros, como todos los animales gregarios, se alimentan per se y por actividad de alimentación.

La primera forma implica hambre y necesidad de recurso. La practica el animal que tiene una necesidad imperiosa de consumir alimento para cubrir sus necesidades biológicas.

La actividad de alimentación consiste en alimentarse porque ve hacerlo a los demás miembros del grupo aunque su necesidad de alimentación no sea perentoria. Suele ser una terapia adecuada el hacer comer a un perro inapetente junto a varios compañeros hambrientos de tal forma que, estos estimulen a comer al primero, con su amenaza de consumir su ración al acabar la suya. 

El origen del San Bernardo está íntimamente relacionado con el paso montañoso, el monasterio y el hospicio homónimos. 

Historia del Gran Paso de San Bernardo

En el año 57 antes de Cristo, en emperador romano Julio Cesar intentó someter a las tribus alpinas y asegurar un pasaje sobre los Alpes. Sin embargo, no fue hasta los años 7 o 6 antes de Cristo, bajo el mando de Augusto, que eso sería posible.

También conocido como Perro León, junto al Boerboel son las únicas razas originarias del sur de África.

El Rhodesian Ridgeback tiene una larga historia: hallazgos arqueológicos en Egipto y algunas pinturas muestran unos perros de pelaje rojizo con rabo largo y con una cresta en el lomo. Se cree que estos perros provenían de la zona del "Cuerno de África", que comprende las actuales Somalia, Etiopía y Eritrea.

Se cree que de esa región también es originaria una tribu de piel no muy oscura, que se llamaban a sí mismos Khoi khoi ("hombres de hombres"), quienes emigraron hacia el sur, a la zona de los grandes lagos, lo que actualmente es Uganda y Kenia. 

Adiestrando con Clicker

Miércoles, 11 Septiembre 2002 21:26 Escrito por

Para muchos un método nuevo, el adiestramiento con Clicker tiene más de 40 años de éxitos adiestrando desde delfines hasta... ¡llamas!

En España comenzamos a oír hablar del adiestramiento con el clicker. Pero ¿qué es eso? El clicker en sí es una simple cajita con una lámina metálica en su interior, así de sencillo. Pero desde otra perspectiva, el clicker es una potente herramienta de adiestramiento. 

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